Hoy lo que voy a hacer es compartir una idea, más que una idea una confesión y probablemente lejos, algún día, en las fronteras de la misma se afiance una promesa de rumbo fijo. Sería marzo del 2019 en Buenos Aires cuando descubrí en mi departamento de la calle Maipú el amor y respeto que hasta hoy siento y cuido por la literatura. Recuerdo que la primera novela que leí titulaba: "Corazón, diario de un niño", del Italiano Edmondo de Amicis. La primera novela que leía en mi vida me había tocado, me había destruido, me elevó cual cometa y sobre todo me adentró en esa magia de la ficción que entiendo como un momento único de desconexión del todo, para poder adentrarse en el todo del autor. Desde que empezó mi vida universitaria en Buenos Aires un nostálgico 2016 la escritura me atrapó. Escribía mucho, de todo, de lo que sea, había iniciado en la computadora una especie de diario-bitácora en la que a veces mentía o decoraba la realidad a mi gusto, la experiencia, en fin, n...