Casi desnudos acostados sobre la cama, mi brazo desaparecía por debajo de su cuello. No era la primera vez que hacíamos el amor, tampoco la primera vez que pensaba contar esta historia pero creo que fue la primera vez que sentí que me escucharon como merecía o tal vez como simpre quise que mi historia fuese escuchada. -¿Alguna vez has estado enamorada? . No hubo respuesta, rapidamente replanteé la pregunta. -¿Alguna vez has visto el amor?. No se tomó tiempo en pensarlo. -No. -¿Me vas a contar algo, no?. -Me preguntó sin verme-. Su atención estaba fija en la pantalla de un televisor que reproducía videoclips a bajo volumen en lo alto de la pared. -Si. -Sabes que me encanta escucharte. -Y era cierto, le encantaba hacerlo y yo lo sabía-. *** Una tarde de invierno en Buenos...